Barcelona se asienta sobre una geología variada que combina depósitos aluviales del Llobregat y el Besós con sustratos de la sierra de Collserola, donde afloran lutitas y areniscas del Mioceno. Con una altitud media de 12 m s. n. m. y una densidad urbana que supera los 16.000 hab/km² en el Eixample, la evaluación precisa de la capacidad portante del suelo es crítica. El ensayo de placa de carga (PLT) permite medir directamente la deformabilidad bajo carga estática, aportando el módulo de reacción del terreno (k) y el módulo de elasticidad (E). En proyectos de edificación en altura o naves industriales, este ensayo se integra con el estudio de mecánica de suelos para definir el coeficiente de balasto y dimensionar cimentaciones superficiales.

El módulo de reacción del terreno (k) es el parámetro clave para dimensionar losas de cimentación y evitar asentamientos diferenciales en estructuras urbanas.