Barcelona, con una densidad de población que supera los 16.000 habitantes por km² en el distrito del Eixample, concentra una enorme cantidad de infraestructura subterránea: redes de agua, gas, electricidad, fibra óptica y antiguos refugios de la Guerra Civil. En este contexto, el georradar GPR se ha consolidado como la herramienta más eficiente para inspeccionar el subsuelo sin necesidad de excavar. El método emplea antenas de 250 MHz a 1,6 GHz para emitir ondas electromagnéticas que detectan cambios en la permitividad dieléctrica del terreno, permitiendo localizar tuberías metálicas y de PVC, cámaras de registro o losas de hormigón armado con una precisión centimétrica. Antes de realizar cualquier perforación mecánica, es recomendable combinar el barrido con un ensayo SPT para correlacionar las anomalías electromagnéticas con la resistencia del suelo.

El georradar GPR en Barcelona permite inspeccionar el subsuelo sin excavar, localizando tuberías y cavidades con precisión centimétrica incluso bajo el asfalto urbano.