Durante la construcción de un complejo residencial de 10 plantas en el distrito de Sants-Montjuïc, los ingenieros detectaron que la variación en la rigidez del sustrato arcilloso podía incrementar la aceleración sísmica en superficie hasta un 40 % respecto al lecho rocoso. Este escenario, recurrente en Barcelona por la alternancia de depósitos aluviales del Llobregat y formaciones de lutitas del Mioceno, exige un análisis de amplificación sísmica detallado que combine perfiles de velocidad de onda de corte (VS30) con modelización unidimensional. Sin ese estudio, cualquier estructura quedaría expuesta a solicitaciones imprevistas, comprometiendo tanto la estabilidad global como el cumplimiento de la NCSE-02.

En Barcelona, la aceleración sísmica de diseño puede duplicarse en suelos blandos del delta del Llobregat si no se realiza un análisis de amplificación sísmica riguroso.