Barcelona supera los 1,6 millones de habitantes y su red vial soporta un tráfico denso diario. Muchos firmes tienen más de 30 años y presentan fisuración por fatiga. La evaluación de pavimentos existentes permite diagnosticar el estado real del paquete estructural antes de proyectar una rehabilitación. Combinamos inspección visual, deflectometría y calicatas exploratorias para extraer muestras representativas. También aplicamos georradar GPR para detectar espesores y anomalías ocultas sin perforar. En zona portuaria o de playa, la permeabilidad de campo ayuda a evaluar la subrasante ante posibles ascensos de nivel freático.

Un firme fisurado en superficie puede ocultar una subrasante saturada que reduce su capacidad portante un 40%.