El crecimiento urbano de Barcelona sobre los depósitos aluviales del Llobregat y la llanura del Besòs ha exigido soluciones de monitoreo geotécnico de excavaciones desde la expansión del Eixample hasta las modernas líneas de metro. La interacción entre el nivel freático somero —a menudo a menos de 4 metros— y las arcillas limosas del Cuaternario obliga a instrumentar cada corte profundo. Antes de definir el plan de monitoreo se recomienda un estudio de mecánica de suelos que caracterice la estratigrafía local.

Un monitoreo mal diseñado puede pasar por alto movimientos milimétricos que, en las arcillas de Barcelona, derivan en asentamientos diferenciales de varios centímetros en pocas semanas.