El equipo de cono de arena es un clásico en las obras de Barcelona: un frasco metálico con una placa base y arena silícea calibrada. Se excava un pequeño agujero en el terreno compactado, se pesa el material extraído y se rellena el hueco con la arena para calcular el volumen. La densidad seca obtenida se compara con la máxima del ensayo Proctor. Es el método directo más usado en Cataluña para verificar la compactación de rellenos controlados, bases de pavimento y trasdós de muros. La geografía de Barcelona, con frecuentes cambios entre suelos aluviales del Llobregat y materiales granulares del Besòs, exige controles puntuales en cada zona de la ciudad.

Un grado de compactación inferior al 95% en rellenos de Barcelona duplica el riesgo de asiento diferencial en pavimentos urbanos.