Con más de 1,6 millones de habitantes y una densidad edificatoria que convive con un subsuelo complejo, el diseño de jet grouting en Barcelona se ha convertido en una solución recurrente para intervenir en terrenos donde las cimentaciones convencionales no son viables. Desde las arenas limosas del delta del Llobregat hasta los depósitos de ladera del Tibidabo, la variabilidad geológica de la ciudad exige un diseño de jet grouting adaptado a cada estrato. Para proyectos en los que el control de filtraciones es crítico, el monitoreo de excavaciones permite verificar en tiempo real la efectividad del tratamiento, mientras que la evaluación de pavimentos suele requerir previamente una consolidación del terreno mediante jet grouting.

En Barcelona, el jet grouting permite alcanzar resistencias uniaxiales de 2–5 MPa en suelos granulares y 1–3 MPa en suelos cohesivos, con diámetros de columna controlados.