Barcelona se asienta sobre una cuenca sedimentaria del Cuaternario, con depósitos aluviales del Llobregat y el Besòs que alcanzan potencias superiores a los 60 metros. La napa freática aparece entre 4 y 8 metros de profundidad en gran parte del área metropolitana. Estas condiciones generan un efecto de sitio que amplifica las ondas sísmicas, especialmente en periodos largos. Por eso el diseño de aislación sísmica de base en Barcelona no puede limitarse a un cálculo estructural aislado. Requiere un estudio de respuesta de sitio que combine [ensayos de ondas de corte MASW](/masw-vs30/) con perforaciones mecánicas para definir la velocidad de onda Vs30. Sin ese perfil de velocidades real, cualquier modelo de aislación carece de base física.

En suelos deltaicos como los de Barcelona, el periodo fundamental del depósito puede coincidir con el del edificio aislado si no se modela correctamente el perfil de ondas S.