Barcelona se expandió durante el siglo XX sobre las laderas de Collserola y el delta del Llobregat, un crecimiento que transformó barrancos y torrenteras en zonas urbanizadas. La geología local, con materiales miocenos y pleistocenos en las cotas altas, genera condiciones propicias para movimientos en masa durante lluvias intensas. El análisis de flujos de detritos se ha vuelto imprescindible para evaluar cuencas vertientes y modelar la trayectoria de estos eventos. En proyectos de infraestructura junto a la sierra de Collserola o en el área metropolitana, combinamos este estudio con la evaluación de pavimentos para anticipar daños en vías, y con el monitoreo de excavaciones cuando se construye en laderas con pendiente acusada.

Las tormentas torrenciales de Barcelona activan cuencas efímeras en las rieras, arrastrando suelos coluviales que requieren modelización con FLO-2D o RAMMS.