Barcelona se asienta sobre una geología diversa que va desde los depósitos aluviales del Llobregat hasta las formaciones de montaña de Collserola, con una altitud media de 12 m sobre el nivel del mar. Para cualquier obra de movimiento de tierras en la ciudad, el ensayo Proctor es el método que define la relación humedad-densidad de un suelo. Conocer este parámetro evita asentamientos diferenciales en rellenos y garantiza que el material compactado alcance la resistencia prevista. En proyectos de infraestructura como la ampliación del puerto o los nuevos desarrollos del 22@, la compactación controlada es un requisito ineludible. El ensayo Proctor normal (UNE 103500) se aplica a suelos granulares con baja energía de compactación, mientras que el modificado (UNE 103501) replica condiciones de tráfico pesado. Antes de definir la energía de compactación, el laboratorio cruza estos resultados con la clasificación de suelos y verifica la capacidad portante mediante placa de carga en campo. También es común ejecutar un ensayo SPT para correlacionar la compacidad relativa del terreno natural.

La densidad máxima seca y la humedad óptima definen si un relleno será estable o generará asientos diferenciales en la obra.