Una urbanización en la sierra de Collserola presentaba cárcavas profundas tras cada tormenta. El promotor necesitaba saber si el terreno resistiría la cimentación sin medidas de control de erosión. Allí comenzó el análisis de erosión de suelos en Barcelona. Medimos la pérdida de capa vegetal, la velocidad de infiltración y la resistencia del horizonte superficial. En pendientes del 15 % al 30 %, la escorrentía arrastra hasta 8 toneladas por hectárea al año si no se interviene. El estudio incluyó ensayos de permeabilidad y granulometría para predecir el comportamiento hidráulico. Combinamos estos datos con un estudio de mecánica de suelos para determinar la capacidad portante residual tras la erosión.

En pendientes del 15 % al 30 %, la escorrentía puede arrastrar hasta 8 toneladas de suelo por hectárea al año sin medidas de control.